viernes, 19 de abril de 2013

FERNANDO RENDÓN EN VOZ: “NO SE CONCIBE LA CULTURA SIN PAZ DEMOCRÁTICA”

Por: Carlos A. Lozano Guillén
Lunes 15 Abril 2013

Los poetas e intelectuales, “sumados pueden producir una oleada de reflexiones escritas, de propuestas y de acciones tendientes a propiciar una comprensión profunda sobre el problema de la guerra y de la paz en Colombia”, dice el poeta antioqueño.


En plena Semana Santa, recién culminada la reunión del X Encuentro de la Red de Intelectuales, Artistas y Luchadores por la Paz, en Caracas, logramos que el poeta Fernando Rendón nos respondiera unas preguntas sobre varios temas que tienen que ver con la cultura, la poesía, la intelectualidad y la lucha por la paz.


El poeta Rendón es un intelectual en la mejor de las definiciones de Antonio Gramsci, orgánico, porque su compromiso es permanente con la democracia y la paz con reformas políticas y sociales. Es un activo militante de las causas progresistas y democráticas. Su obra más importante es el movimiento de los festivales internacionales de poesía de Medellín, el mejor en su género en el planeta, según dicen los entendidos.


Sin embargo, el poeta continúa siendo el mismo, una personalidad modesta, accesible y afable. Un revolucionario a carta cabal. Eso lo dice todo. Ha ganado importantes distinciones y reconocimientos internacionales, los recibe siempre a nombre de su colectivo, aunque el aporte personal es innegable.


–Felicitaciones poeta. Ha recibido el Premio “Icono Cultural Mundial” de la Fundación Sudafricana Mkiva. ¿En qué consiste? ¿Cómo lo recibe?


–Recibo con alegría este reconocimiento que se ha otorgado a grandes personalidades (como Nelson Mandela), que es un abrazo del continente africano a nuestro trabajo de exaltación de la poesía mundial, en un tiempo prosaico de horror, de deterioro de la vida de la Tierra y de los pueblos, pero también, en medio de la crisis sistémica de la maquinaria sin precedente de la opresión, en una nueva era de resistencia y lucha regional y global por el triunfo final de la vida sobre la muerte.
Movimiento Mundial por la Paz


–Entre el 9 y el 21 de mayo está la jornada del Movimiento Poético Mundial por la Paz en Colombia, ¿cómo van los preparativos? ¿Quiénes están comprometidos con esta loable iniciativa?


–El Movimiento Poético Mundial y Palabra en el Mundo avanzan en la organización de esta acción poética global, que consiste en la realización de lecturas de poemas, conciertos y actividades artísticas en 61 países: Albania, Alemania, Argentina, Benín, Bolivia, Botsuana, Brasil, Bulgaria, Camerún, Canadá, Colombia, Costa de Marfil, Croacia, Cuba, Chile, Chipre, Ecuador, Egipto, España, Estados Unidos, Estonia, Francia, Filipinas, Grecia, Guatemala, Haití, Honduras, India, Inglaterra, Irán, India, Irlanda, Islandia, Islas Feroe, Italia, Kenia, México, Nepal, Nicaragua, Noruega, Paraguay, Palestina, Perú, Portugal, República Bolivariana de Venezuela, República Popular de China, Rumania, Rusia, San Marino, Siria, Eslovenia, Sudáfrica, Tanzania, Togo, Turquía, Ucrania, Uruguay, Uzbekistán y Zimbabue.


A 40 días de su realización, estamos avanzando en la organización de nuevos actos en más países, ya que el Movimiento Poético Mundial extiende su cobertura a 134 naciones


–¿Qué pueden hacer los poetas y la intelectualidad colombiana y mundial a favor de la paz de nuestro país?


–Sumados pueden producir una oleada de reflexiones escritas, de propuestas y de acciones tendientes a propiciar una comprensión profunda sobre el problema de la guerra y de la paz en Colombia, extender al mundo la preocupación y la necesidad de acompañamiento a los diálogos en La Habana, pronunciarse en los medios de comunicación sobre los retrocesos o los avances significativos del proceso, alimentar la visión sobre la necesidad de la paz mundial y regional, para lo cual es inevitable la materialización de una paz justa, democrática y digna en nuestro país.

Aunque hay mucho camino por recorrer, en el plano internacional el nexo actuante de los poetas, los artistas y los intelectuales contribuye a desaislar los diálogos de paz, incluyéndolos con vigor en la dinámica de la realidad política mundial, y a comprometer más al Gobierno Nacional en la defensa del proceso.
La paz democrática


–Paz y cultura, ¿cómo se articulan? ¿Qué tiene que ver la una con la otra?

–No se puede concebir la existencia de la cultura y de la civilización sin una paz democrática sólida. La barbarie de la hecatombe conlleva la destrucción de la cultura y el afianzamiento de equívocos como la “cultura de la muerte”. Por eso es extraño que Caracol y RCN introduzcan en su “programación cultural” telenovelas que exaltan como paradigmas a sicarios o a oscuras figuras de la mafia y el paramilitarismo. ¿No es esto apología de la violencia y del terrorismo?


El deber de los intelectuales, de los artistas y de los medios de comunicación, en esta nueva etapa de la historia de Colombia, es crear una humanista cultura de paz hacia una nueva vida, inclusiva y anhelada por todos, a ver si se convierte en verdad aquello de que los colombianos somos “los más felices del mundo”, pero sin guerra, sin opresión y sin injusticia social.


–Y, a propósito, varios artistas, poetas, académicos e intelectuales, están convocando una Constituyente por la Cultura, las Artes, la Educación y la Ciencia, en el marco de los diálogos de La Habana. ¿Qué importancia le asigna? ¿Cómo puede incidir en el proceso de paz?

–Esta propuesta se inicia con signos auspiciadores, en medio de un intercambio constructivo de conceptos y opiniones sobre su hoja de ruta. Se trata de que un grupo destacado de académicos, dirigentes políticos, educadores, artistas, científicos y estudiantes debatan sobre las pautas de desarrollo de una cultura para la paz y para la vida, de unas nuevas formas del arte y de la poesía que cierren los espacios a la guerra, de una educación transformadora para las nuevas generaciones de colombianos y sobre la necesidad de alimentar con nuevos presupuestos una vocación científica y tecnológica en el marco de un nuevo país.


El deseo de esta Constituyente por la Cultura, las Artes, la Educación y la Ciencia, a celebrarse a fines de julio, es que sus conclusiones renovadoras sean incorporadas al diálogo de La Habana, como el complemento necesario a los acuerdos de paz que necesariamente han de producirse.
Intelectuales con Chávez


–Entendemos que acaba de tomar parte en el X Encuentro de la Red de Intelectuales, Artistas y Luchadores por la Paz, en Caracas. ¿Cómo se desarrolló este Encuentro?


–Contó con la participación de 104 delegados de 30 países. Exaltó y celebró la memoria del comandante Hugo Chávez, dirigente y héroe cultural de otra era más avanzada de procesos democráticos y emancipadores, que restituyó la dignidad y la identidad a los pueblos de la Tierra. Como lo reconoció la declaración final suscrita, “el pensamiento y la acción de Hugo Chávez representan una nueva concepción ética respecto de los derechos universales de las generaciones presentes y futuras, y una recuperación de la política, de su razón amorosa, de su sentido universal, humano y bello”.


Intelectuales, artistas y luchadores sociales reflexionaron también sobre el Plan de la Patria, el proyecto de gobierno 2013-2019 de la República Bolivariana de Venezuela, y evidenció la enorme dinámica interactiva de este movimiento que marcha hacia la construcción de una Red Mundial orgánica.


–Cuéntenos algo del Festival Internacional de Poesía de Medellín en este año. ¿Qué novedades trae? ¿Cómo será la programación?


–El 23º Festival Internacional de Poesía de Medellín se realizará entre el 6 y 13 de julio de 2013, con 150 actos públicos bajo el lema “Por mil años de paz en Colombia”. Tomarán parte cerca de 70 poetas de 43 países. Es notable que casi la mitad de los participantes son mujeres poetas. Algunos de los poetas participantes más destacados son: Leonard Nolens (Bélgica), Nguyen Phan Que Mai (Vietnam), Sainkho Namtchylak (Tuva, Federación Rusa). Thiago de Mello (Brasil), Jidi Majia (China), Gabriel Okoundji (Congo), Antonio Preciado (Ecuador), Aitana Alberti (España) Bewketu Seyoum (Etiopía), Richard Gwyn (Gales), K. Satchidanandan (India), Lorna Shaughnessy (Irlanda del Norte) y Jan Erik Vold (Noruega).


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